¿Te ha pasado alguna vez? Estás conduciendo, duchándote o intentando dormir, pero tu mente está en otro lugar. Estás reviviendo por décima vez ese comentario cortante de tu jefa, la actitud pasivo-agresiva de un familiar o esa discusión circular con tu pareja que nunca llega a nada.
Cuando tenemos a alguien en nuestro entorno diario que nos afecta negativamente, el dolor es real. Pero hay un segundo nivel de agotamiento que a menudo permitimos sin darnos cuenta: el bucle mental.
El alto coste de la "repetición"
Cada vez que pasas horas rumiando lo que esa persona hizo o planeando lo que le vas a decir, le estás entregando tu recurso más valioso: tu energía vital.
Imagina que tu energía es como la batería de tu móvil. Cada pensamiento obsesivo sobre esa situación es una aplicación abierta en segundo plano que consume tu batería. Al final del día, te sientes agotada, no por lo que hiciste, sino por lo que pensaste.
De víctima a arquitecta de tu paz
El cambio real empieza con un giro sutil pero masivo en tu narrativa interna:
-
Narrativa de bucle: "Me hizo esto / Me dijo aquello" (Aquí, el poder lo tiene la otra persona).
-
Narrativa de poder: "Su comportamiento me hace sentir [X]" (Aquí, el foco vuelve a ti).
Al centrarte en cómo te sientes tú, recuperas el mando. No estás justificando el mal comportamiento del otro, simplemente estás decidiendo que tu estado interno es más importante que sus acciones externas. Este es el primer paso para establecer límites saludables y dejar de sentirte una víctima de las circunstancias.
El "Reset Energético 5+5" (Ejercicio de 10 minutos)
La próxima vez que sientas que entras en la espiral, no intentes bloquearla a la fuerza (eso solo le da más fuerza). Prueba este ejercicio estructurado:
-
La Descarga (5 minutos): Pon un cronómetro. Permítete quejarte, sentir rabia y soltar toda la "historia" en papel o en voz alta. Necesitamos esa catarsis, pero con un límite de tiempo.
-
El Análisis (5 minutos): Cuando suene el aviso, cambia el chip. Cierra los ojos y escanea tu cuerpo. ¿Dónde está la tensión? ¿Es un nudo en el estómago? ¿Presión en el pecho? Pregúntate: “¿Qué necesita esta sensación ahora mismo para sentirse mejor?”.
Este paso te ayuda a pasar de la historia (el pasado) a la solución (tu presente).
¿Por qué el Coaching es la pieza que falta?
A veces, los bucles son tan profundos que se convierten en "puntos ciegos". A través del coaching, trabajamos juntas para:
-
Identificar las creencias limitantes que te mantienen atada a esa dinámica.
-
Soltar la necesidad de controlar el resultado (o la reacción de la otra persona).
-
Diseñar una estrategia de protección para que tu paz no dependa de si el otro cambia o no.
No necesitas ser la mejor amiga de todo el mundo, pero sí necesitas ser tu mejor aliada.
¿Te sientes lista para cerrar esas pestañas mentales que te roban energía?
Si sientes que este bucle te está impidiendo avanzar en tus proyectos personales o simplemente quieres volver a sentirte ligera, me encantaría acompañarte.
¿Te gustaría que agendemos una sesión de claridad para identificar cuál es tu mayor fuga de energía actual?
